Santo Domingo.- Hay escenas que no se olvidan. No porque sean médicamente complejas, sino porque nos enfrentan a nuestra propia humanidad.
Hace poco, en nuestro país, un hombre que salía a trabajar como cualquier otro —un recolector de desechos— perdió la vida tras una agresión en plena vía pública. No estaba solo. Había personas alrededor. Había miradas. Había tiempo. Pero no hubo ayuda.
Y ese silencio también pesa.
Como médica emergencióloga, he visto cuerpos resistir lo impensable y salir adelante gracias a una intervención oportuna. Pero también he visto lo contrario: vidas que se apagan no necesariamente por la gravedad de una lesión, sino por la ausencia de una primera respuesta.
Debemos comprender algo esencial: una emergencia no comienza cuando el paciente cruza las puertas del hospital. Comienza en la calle. En el hogar. En el trabajo. En el instante exacto en que alguien decide actuar… o elige no hacerlo.
El costo de la indiferencia
Nos hemos acostumbrado más a observar que a intervenir. A grabar con el celular antes que auxiliar. Bajo la idea de que “alguien más vendrá”, cedemos minutos que, en una emergencia, pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
En situaciones como un trauma con sangrado severo, cada segundo cuenta. Una respuesta inicial adecuada por parte de quien presencia la escena puede convertirse en el factor decisivo mientras llega la asistencia profesional.
No se trata de que todos seamos médicos. Se trata de asumir una responsabilidad humana básica frente a la vida del otro.
¿Qué hacer ante una emergencia?
Ayudar no significa improvisar. También implica actuar con criterio y protegerse para no convertirse en otra víctima.
1. Asegure la escena
Antes de acercarse, confirme que no existan peligros activos, como tránsito, electricidad expuesta, fuego o violencia en curso. No podrá ayudar si también resulta lesionado.
2. Evalúe la respuesta de la persona
Háblele en voz alta. Observe si responde, si está consciente y si respira. Esto ayuda a identificar el nivel de urgencia.
3. Active el sistema de emergencias 911
Evite pedir ayuda de forma general. Sea específico. Diríjase a una persona concreta: “Usted, llame al 911 ahora mismo.”Esto ayuda a romper el llamado efecto espectador.
4. Ofrezca información clara
Al comunicarse con emergencias, indique el lugar exacto, qué ocurrió y el estado aparente de la persona. Manténgase en línea hasta recibir instrucciones.
5. Controle el sangrado si es visible
Si hay hemorragia y puede intervenir de forma segura, aplique presión directa sobre la herida con un paño limpio o con sus manos si no dispone de otro recurso inmediato.
6. Evite mover a la víctima innecesariamente
A menos que exista un riesgo inminente —como incendio, explosión o peligro activo—, no movilice a la persona, ya que podría agravar lesiones internas o medulares.
7. Acompañe
A veces, la ayuda también es emocional. Hablarle con calma, tranquilizarle o simplemente permanecer a su lado puede marcar una diferencia humana importante mientras llega asistencia.
Actuar con valentía, pero con inteligencia
Ante una agresión o una situación de violencia en la vía pública, ayudar no significa exponerse de manera imprudente. Si el agresor sigue presente o la escena no es segura, la prioridad debe ser alertar a las autoridades y esperar el momento adecuado para asistir.
Pienso especialmente en nuestros motoristas, quienes con frecuencia son los primeros en llegar a escenas de accidentes. En ellos existe un enorme potencial para convertirse en aliados de la respuesta inicial, siempre que cuenten con orientación adecuada.
Un llamado a no normalizar la indiferencia
Esto no es solo un tema médico. Es un tema profundamente humano.
No podemos normalizar la indiferencia frente al sufrimiento ajeno. Porque algún día, quien necesite ayuda podría ser alguien que amamos. O incluso nosotros mismos.
Y en ese momento, todo dependerá de que un desconocido decida no mirar hacia otro lado.
Porque no todos somos médicos. Pero todos podemos ser el primer eslabón para salvar una vida.
Autora: Doctora Mairenis De Los Santos, especialista en emergenciología
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