Mi trabajo como abogado de los tribunales de la República Dominicana implica, en gran medida, recorrer el país para realizar distintas gestiones. Y lo que observo, principalmente en las tres circunscripciones del Distrito Nacional, los principales municipios de la provincia Santo Domingo y alrededores, me llena de preocupación: la cantidad de vehículos de motor es abrumadora.
En los sectores populares del Distrito Nacional me cuesta enormemente encontrar dónde estacionar; la cantidad de automóviles y motocicletas que circulan y ocupan las calles es sorprendente.
La ciudad de Santo Domingo creció de manera vertiginosa, pero sin un verdadero plan de desarrollo urbano. Se construyeron grandes edificaciones y negocios sin prever espacios de estacionamiento. Las vías se llenaron de talleres improvisados que ocupan las calles y las aceras, obstaculizando tanto el tránsito vehicular como el paso seguro de los peatones.
Si el Estado dominicano y los ayuntamientos no toman las medidas pertinentes para corregir esta situación, en un futuro no muy lejano será imposible transitar.
En este país, casi todo el mundo tiene un vehículo de motor, y quien aún no lo tiene, aspira a tenerlo. Cada año ingresan miles de unidades nuevas, mientras que muy pocas salen definitivamente de circulación. El otro día, incluso, me encontré con un Chevrolet Caprice modelo 1964 desplazándose por una de las principales avenidas de Santo Domingo.
Si cada ciudadano sigue optando por un vehículo privado como única alternativa, llegará un momento en que la movilidad será prácticamente imposible.
La solución no está en cambiar de dirección las vías, ni en hacer ajustes que solo mueven el problema de un lado a otro.
La verdadera respuesta está en eficientizar el transporte público y colectivo, para que sea digno, seguro y confiable.
Mientras la ciudadanía no cuente con un servicio de transporte público que realmente le resuelva el traslado, seguirá viendo en el vehículo propio la única opción. Solo cuando el transporte colectivo sea la mejor alternativa, la gente dejará de optar por vehículos privados.