Santo Domingo.- En la Navidad se conmemora el nacimiento de Jesucristo, estas celebraciones están marcadas por tradiciones culturales y familiares.
En muchas culturas, simboliza amor, unidad y esperanza; es un momento para compartir con seres queridos, intercambiar regalos y expresar gratitud a lo divino. Las decoraciones y comidas especiales crean un ambiente festivo y acogedor.
Hace apenas unas décadas, las navidades en la República Dominicana eran un espectáculo de color y alegría. La armonía se sentía en cada rincón del país. Se esperaba con entusiasmo el regreso de los dominicanos ausentes; ahora, llegan y rara vez nos enteramos de su llegada.
Los aguinaldos y villancicos han desaparecido, y los merengues que antaño resonaban con fuerza en las celebraciones ya no se escuchan.
¿Qué ha ocurrido en nuestro país para que una tradición tan esencial se esté perdiendo?
¿Estamos tan abrumados por nuestras agendas personales que hemos dejado de lado la conmemoración del nacimiento del hijo de Dios?
Las navidades son mucho más que comprar ropa nueva, embriagarse o darse un festín. Es una época propicia para la reflexión para tratar de ser mejores seres humanos cada día.
A pesar de los avances que hemos logrado como nación, se ha ido desvaneciendo la solidaridad y la empatía que solían manifestarse en esta época del año.
Es cierto que para disfrutar de manzanas, uvas, cerdo asado y pavos horneados no requiere esperar diciembre; cualquiera con poder adquisitivo puede hacerlo en cualquier momento del año.
La celebración de la Navidad se ve afectada por una serie de factores: la pérdida de seres queridos, la distancia de la familia, la situación económica y las condiciones de salud y emocionales, entre otros.
La tecnología también juega un papel crucial, ya que muchos se sumergen en las pantallas de sus teléfonos y se desconectan del mundo real.
Para rescatar las tradiciones de la Navidad, debemos regresar a sus raíces, reencontrarnos con el significado profundo de esta celebración. Al volver al origen, podremos revitalizar la esencia de amor, paz y fraternidad que representa, y así, reconstruir la conexión con el espíritu de la Navidad
Las tradiciones fortalecen y unifican a los pueblos. Debemos esforzarnos para que la cultura de amor, paz y fraternidad que representa la Navidad no se pierda en el olvido.
El sentido de la Navidad se va desvaneciendo con el paso de los años
En la Navidad se conmemora el nacimiento de Jesucristo, estas celebraciones están marcadas por tradiciones culturales y familiares.
En muchas culturas, simboliza amor, unidad y esperanza; es un momento para compartir con seres queridos, intercambiar regalos y expresar gratitud a lo divino. Las decoraciones y comidas especiales crean un ambiente festivo y acogedor.
Hace apenas unas décadas, las navidades en la República Dominicana eran un espectáculo de color y alegría. La armonía se sentía en cada rincón del país. Se esperaba con entusiasmo el regreso de los dominicanos ausentes; ahora, llegan y rara vez nos enteramos de su llegada.
Los aguinaldos y villancicos han desaparecido, y los merengues que antaño resonaban con fuerza en las celebraciones ya no se escuchan.
¿Qué ha ocurrido en nuestro país para que una tradición tan esencial se esté perdiendo?
¿Estamos tan abrumados por nuestras agendas personales que hemos dejado de lado la conmemoración del nacimiento del hijo de Dios?
Las navidades son mucho más que comprar ropa nueva, embriagarse o darse un festín. Es una época propicia para la reflexión para tratar de ser mejores seres humanos cada día.
A pesar de los avances que hemos logrado como nación, se ha ido desvaneciendo la solidaridad y la empatía que solían manifestarse en esta época del año.
Es cierto que para disfrutar de manzanas, uvas, cerdo asado y pavos horneados no requiere esperar diciembre; cualquiera con poder adquisitivo puede hacerlo en cualquier momento del año.
La celebración de la Navidad se ve afectada por una serie de factores: la pérdida de seres queridos, la distancia de la familia, la situación económica y las condiciones de salud y emocionales, entre otros.
La tecnología también juega un papel crucial, ya que muchos se sumergen en las pantallas de sus teléfonos y se desconectan del mundo real.
Para rescatar las tradiciones de la Navidad, debemos regresar a sus raíces, reencontrarnos con el significado profundo de esta celebración. Al volver al origen, podremos revitalizar la esencia de amor, paz y fraternidad que representa, y así, reconstruir la conexión con el espíritu de la Navidad
Las tradiciones fortalecen y unifican a los pueblos. Debemos esforzarnos para que la cultura de amor, paz y fraternidad que representa la Navidad no se pierda en el olvido.
Autor: Edwing Yoel Pascual Hernández, licenciado en derecho
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Sobre Edwing Yoel Pascual Hernández
Nacido el 20 de febrero de 1984 en Monte Plata, abogado de profesión y oficio con 17 años de experiencia en ejercicio, ha acumulado un vasto conocimiento en diversas áreas del derecho, incluyendo derecho penal, civil, laboral, inmobiliario, corporativo y administrativo.
Antes de establecerme como abogado, me desempeñé como alguacil ordinario de la Cámara Penal del Departamento Judicial de Santo Domingo, lo que me brindó una valiosa perspectiva sobre el sistema judicial.
En la actualidad soy estudiante de término en la carrera de Comunicación Social.
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¿Quiénes Somos?
Somos Mancheta Salud (MS), un medio de comunicación especializado en dar prioridad a los temas médicos, con el fin de informar a los profesionales en este ámbito y los ciudadanos en general, difundiendo las noticias, eventos, investigaciones y demás, de los galenos, el CMD, organismos, sociedades, asociaciones, instituciones, hospitales, ARS, fundaciones, y todas las entidades pertenecientes a esta área.
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